Semaglutida (Ozemos):
La
semaglutida actúa imitando una hormona natural que el cuerpo produce tras comer, denominada GLP-1. Considérela como un «mensajero» que transporta alimentos a tres lugares clave para ayudarle a sentirse saciado y a reducir su nivel de azúcar en sangre:
Su cerebro: envía una señal al centro del apetito indicando que está saciado, lo que reduce la sensación de hambre y detiene los pensamientos constantes sobre la comida (lo que a menudo se denomina «ruido alimentario»).
Su estómago: ralentiza la velocidad a la que los alimentos abandonan el estómago, por lo que se siente saciado durante más tiempo tras ingerir comidas ligeras.
Su páncreas: ayuda a su cuerpo a producir la cantidad adecuada de insulina para reducir su nivel de azúcar en sangre cuando este es elevado y evita que su hígado libere un exceso de azúcar.
Al combinar estas tres acciones, la semaglutida le ayuda a consumir de forma natural menos calorías sin sentir hambre, lo que conduce a la pérdida de peso y a un mejor control de la glucemia.